San José Vaz

San José Vaz sacerdote
Convencido de que sólo no podía realizar muchas cosas a favor de la fe en Ceylán, decidió formar un núcleo de sacerdotes con ideales misioneros, para acoger vocaciones originarias del lugar –novedosa iniciativa para la época- y así contrarrestar el rechazo hacia los europeos a quienes veían como invasores portugueses u holandeses.

Nació en Benaulim (India), entonces Goa, colonia portuguesa el 21 de abril de 1651, de padres cristianos aunque descendientes de brahamanes.
Después de realizar su estudios humanísticos y literarios en la ciudad de la Vieja Goa, se ordenó sacerdote en 1676 y fue comisionado como Vicario Apostólico de la región de Kanará en 1681, aunque en su corazón estaba el deseo de partir a la isla de Ceylán, donde los católicos carecían de sacerdotes desde la colonización holandesa y la introducción del protestantismo calvinista.

Con treinta y un años de edad el P. Vaz inició una pequena comunidad que se estableció en la iglesia de la Santa Cruz de los Milagros. Surge entonces la necesidad de darse un estatuto para normar su vida y trabajo comunitario, y deciden adoptar la constituciones de la Congregación del Oratorio fundada por san Felipe Neri en Roma., dedicándose a la oración, la predicación y la caridad con los hambrientos que abundaban en la “Dorada Goa”.

Así las cosas, se resuelven ir a Ceylán dos sacerdotes, un hermano y un joven laico en 1687. Entran clandestinamente en la isla, como mendigos errantes para poder atender a los católicos ocultos. Se extienden de la costa al centro de la isla en el reino de Kandy, desarrollando una amistad con el rey Vimaladharma Surya II, y a su muerte en 1708, con su hijo Narendrasinha, ambos busdistas pero bien dispuestos con los misioneros católicos.

Recorrió Ceylán, descalzo, pidiendo comida de puerta en puerta. Al igual que sannyasis de la India, llevaba cuentas de oración alrededor de su cuello -él llevaba el rosario- quizás también un cántaro. Durante sus viajes, se aferra a las cuentas del rosario y lo recita alternadamente con sus companeros con gran devoción a la Santísima Virgen, de quien se declara “esclavo de María”.


Visitaba a los enfermos -especialmente durante la epidemia de viruela que se inició en 1697- y a los cristianos en la cárcel, reanimando la fe de los católicos, hasta el día de su muerte el 16 de enero de 1711. Será recordado por su habitantes como Maha Swamy (gran padre) y por su Congregación del Oratorio de Goa reconocida por las autoridades eclesiásticas de la India, Portugal y Roma, manteniendo su espíritu hasta la supresión de las órdenes religiosas por las autoridades de Portugal en 1835.

Su causa de canonización se inició en 1737 pero quedó dormida. Sólo dos siglos más tarde, el 21 de enero de 1995, en Colombo, fue beatificado por el papa Juan Pablo II, con ocasión de su visita apostólica a Sri Lanka, la antigua Ceylán. Litúrgicamente se celebra el 16 de enero.

En su homilía de Canonización realizada el 14 de Enero de 2015, el Papa Francisco afirmó que el nuevo santo es modelo para los cristianos por muchas razones, pero quiso centrarse en tres razones principales. La primera, indicó, es que fue un sacerdote ejemplar. El Papa además expresó de este nuevo Santo, lo siguiente:

“En San José Vaz vemos un signo espléndido de la bondad y el amor de Dios para con el pueblo de Sri Lanka, así como un estímulo para perseverar, crecer en santidad y testimoniar el Evangelio. Los animo a encontrar en San José Vaz una guía segura. Él nos enseña a salir a las periferias, para que Jesucristo sea conocido y amado en todas partes”.

Fuente: pildorasdefe.net