San Felipe Neri

San Felipe Neri nació en Florencia, Italia, en 1515. Tenía algunos lazos familiares en la nobleza pero su familia inmediata era bastante pobre.

En 1533, cuando era todavía un adolescente, Felipe se fue de casa para unirse a un tío cerca de Nápoles que dirigía un negocio muy próspero, pero no tenía heredero. Durante su estancia con su tío Felipe recibió la noticia en una visión que él tenía un apostolado en Roma, por lo que cortó toda relación familiar y se dirigió allí.

Felipe escribió poesía y estudió teología y filosofía durante tres años. Después se alejó del aprendizaje, vendió todos sus libros y dio el dinero a los pobres.

Vivió durante un tiempo como un ermitaño en Roma. Una vez, se encontraba orando en las Catacumbas de San Sebastián; justo antes de Pentecostés en 1544 pidiendo los dones del Espíritu Santo, cuando recibió un globo de fuego que entró en su pecho. Experimentó un éxtasis que agrandó físicamente su corazón y le deformó dos costillas. Una se conserva en el Oratorio de Nápoles

Felipe ayudó a iniciar una organización de laicos llamada la Cofradía de la Santísima Trinidad para cuidar de los peregrinos necesitados que llegaban a Roma. Este ministerio continuó, y poco a poco se formó en el famoso hospital romano.

En el año 1550, Felipe consideró seriamente retirarse a la vida de ermitaño solitario; pero en visiones supo que su misión era estar en Roma. Más tarde consideró mudarse a la India como misionero, pero otras visiones le convencieron de quedarse en Roma.

Felipe organizó grupos informales de oración en su pequeña habitación, pero cuando se dio cuenta de que su grupo estaba creciendo bastante rápido, decidió trasladarse a una sala más grande a la que llamó ´Oratorio´ (lugar de oración).

El llamado al Sacerdocio

Cuando Felipe tenía treinta y seis años, se hizo evidente que tenía el llamado a ser sacerdote. A los 34 años todavía era un simple laico. Pero a su confesor le pareció que le haría un gran bien a la Iglesia si se ordenaba sacerdote. Fue entonces, que decidió comenzar su ministerio para los demás. En 1551 se ordena sacerdote por obediencia a su confesor, aunque él se sentía totalmente indigno.

Él escuchaba confesiones por horas, y podría decirle a sus penitentes los pecados antes de que los confesaran. Se le atribuye haber resucitado al príncipe Paulo Máximo, para que confesase un pecado. También tenía el don de conferir visiones. Él comenzó a trabajar con la juventud, buscaba siempre lugares seguros para que ellos pudiesen jugar y participar en sus vidas activamente con alegría y fe.

Algunos de los seguidores de Felipe también se hicieron sacerdotes; y en 1575 se fundó la Congregación del Oratorio. Felipe no tenía la intención de fundar un nuevo orden, sino que ordenó que la comunidad fuera de sacerdotes seculares sin ningún otro voto.

El Cardenal John Henry Newman fundó la primera casa de habla Inglesa en el año 1848. Sin embargo, una de las primeras cosas de la que fue acusado este Oratorio fue de esparcir herejía, centrado en la idea de la predicación de laicos y el canto de himnos vernáculos. Más adelante se levantaron los cargos al ver los frutos de su obra.

Felipe se destacó por su humildad, su popularidad y su disposición a aceptar a todas las personas que hacen un intento honesto de dedicar su vida a Dios, así como aquellos que sentían una intensa espiritualidad. También, brilló por tener y un gran sentido del humor. Cuenta la tradición que a veces vestía ropas ridículas o caminaba con media barba afeitada. Cuanto mayor crecía su fama de santidad más tonto quería parecer él, todo esto para lograr apagar el ego humano que habita en cada uno de nosotros. En una oportunidad, cuando unos peregrinos vinieron de Polonia a ver el gran santo, lo encontraron escuchando a otro sacerdote leyéndole libros de chistes.

El Papa Gregorio XIV, que había escuchado las grandes virtudes que poseía este santo, trató de hacerlo cardenal, pero Felipe se negó rotundamente.

Su muerte

Felipe pasó los últimos cinco años de su vida ofreciendo su ministerio al sacramento de la reconciliación y a la dirección espiritual desde su pequeña habitación. Cardenales, obispos, sacerdotes, monjas, obreros, estudiantes, ricos y pobres, jóvenes y viejos, todos querían pedirle consejo; y volvían a sus casas llenos de paz y con deseos de ser mejores. Se dice que toda Roma pasó por su habitación.

Murió a la edad de ochenta años en 1595. Fue proclamado santo por el Papa Gregorio XV en 1622

Oración

San Felipe Neri, nosotros tomamos a nosotros mismos demasiado en serio la mayor parte del tiempo. Ayúdanos a añadir humor a nuestra perspectiva de vida, recordando siempre que el humor es un don de Dios. Amén.

“Quien quiera algo que no sea Cristo, no sabe lo que quiere.
Quien pida algo que no sea Cristo, no sabe lo que pide.
Quien no trabaje por Cristo, no sabe lo que hace”
(San Felipe Neri)

Fuente: PildorasdeFe.net