China: Autoridades compensan a católicos por demolición de su iglesia

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Pekín, 05 Nov. 19 (ACI Prensa).-
Las autoridades de China han ofrecido una compensación a una comunidad católica por la demolición de su iglesia; una oferta que llega después de que un grupo de sacerdotes y feligreses se atrincheró en las puertas del templo como signo de protesta.

En una aparente concesión a los manifestantes, los funcionarios del Gobierno acordaron proporcionar un terreno para la reconstrucción de la iglesia ubicada en Wu Gao Zhang, parte del distrito Guantao de la provincia Hebei. También se ofreció dinero para compensar la destrucción del edificio original. 

Los católicos realizaron una vigilia nocturna en su parroquia el 31 de octubre, luego de que las autoridades locales dijeron que la iglesia sería destruida debido a una supuesta falta de permiso de construcción. Los fieles insisten en que el templo fue totalmente aprobado por el Gobierno chino, a pesar de la disputa.

A los feligreses se unieron sacerdotes de la Diócesis de Handan. Varios de los sacerdotes procedieron a ayudar con las negociaciones entre la comunidad católica y los funcionarios del Gobierno durante toda la noche. 

Después de varias horas de negociaciones, el régimen chino acordó proporcionar tierras y compensación para reconstruir la iglesia en otro lugar. Aunque los sacerdotes solicitaron que la tierra fuera entregada inmediatamente, antes de la demolición del templo no estaba claro que esto sucediera de inmediato.

La iglesia fue demolida según lo programado.

La iglesia en Wu Gao Zhang tenía apenas un año y había sido consagrada y abierta el 15 de agosto de 2018, durante la Solemnidad de la Asunción de María. Había sido construido en tierras de cultivo que los feligreses habían comprado, ya que el antiguo templo era demasiado pequeño para su creciente congregación. 

Según UCA News, el nuevo edificio no tenía un permiso del Departamento de Asuntos Religiosos de China para operar como un lugar de culto. Esto significaba que tenía que ser derribado, a pesar de que otras oficinas burocráticas habían hecho acuerdos verbales para permitir la construcción de la iglesia.

Anteriormente, UCA News también informó que muchas iglesias fueron construidas solo con acuerdos verbales sin ninguna dificultad por parte de las autoridades gubernamentales. Un sacerdote de la Diócesis de Hanban, que habló con UCA News, dijo que creía que el Gobierno chino estaba decidido a demoler el edificio de la iglesia debido a las preocupaciones de que la diócesis estaba creciendo demasiado rápido. 

“Desmantelan las iglesias sin proporcionar ningún documento oficial”, dijo el sacerdote. 

Durante la protesta inicial en el edificio de la iglesia, se informó que los funcionarios chinos afirmaron que “el Vaticano estaba de nuestro lado” y los apoyaría derribando las iglesias. 

Según los informes, los funcionarios pública afirman que “el Vaticano nos apoya” y han ordenado la destrucción de otras 40 iglesias.  

Durante décadas, la Iglesia en China se dividió entre la Asociación Católica Patriótica China, una Iglesia estatal bajo el control del Partido Comunista Chino, y la Iglesia clandestina que estaba en plena comunión con la Santa Sede. El acuerdo de 2018, cuyos detalles no se han publicado, tenía la intención de unificar las dos comunidades eclesiásticas, aunque múltiples informes de China han indicado que los sacerdotes y laicos que se niegan a adorar en las iglesias administradas por el Gobierno se enfrentan a una mayor persecución. 

En las provincias de Jiangxi y Fujian, en el este de China, los sacerdotes que se negaron a firmar acuerdos que los vinculaban a las regulaciones del Gobierno fueron expulsados ​​de sus hogares y sus iglesias cerradas. El régimen chino ha prohibido viajar a sacerdotes que no están conformen, y muchos se han visto obligados a esconderse. 

En julio y agosto, al menos cinco iglesias católicas en la Diócesis de Yujiang fueron clausuradas a la fuerza por las autoridades debido a su negativa a unirse a la Asociación Católica Patriótica China. 

A mediados de agosto, los funcionarios amenazaron con arrestar a un sacerdote clandestino y revocar los subsidios básicos del Gobierno a todos los católicos en la ciudad de Yingtan después de que su parroquia se negara a unirse a la Iglesia patrocinada por el Estado.